Preservar nuestro patrimonio arquitectónico implica tanto una vigilancia constante como una extrema precaución en los métodos utilizados. Edificios históricos, monumentos clasificados, iglesias, puentes antiguos o casas de estilo no toleran intervenciones repetidas ni técnicas intrusivas.
Los gestores de estas estructuras se enfrentan a una pregunta clave:
¿Cómo supervisar el estado estructural de un edificio sensible sin multiplicar las intervenciones físicas costosas y arriesgadas?
Es en este contexto que los sensores remotos cambian las reglas del juego. Aportan una solución no invasiva, continua y precisa, perfectamente adaptada a las restricciones del patrimonio construido.
Sensores discretos para una vigilancia potente
Los sensores conectados desarrollados por FEELBAT están diseñados para una integración discreta, sin perforaciones, ni fijaciones invasivas, y sin alteración de los materiales.
Una vez colocados, permiten:
- seguir la evolución de las fisuras estructurales,
- medir los microdesplazamientos, dilataciones o asentamientos,
- enviar automáticamente los datos a una interfaz remota,
- generar alertas en caso de superación de umbral crítico.
Y todo esto sin intervención humana después de la instalación.
Una vigilancia continua, sin perturbar la vida del edificio
Una de las principales ventajas de los sensores FEELBAT es su autonomía. No requieren:
- ni acceso restringido,
- ni andamio,
- ni interrupción de actividad.
➡ Una ventaja esencial para los edificios ocupados o abiertos al público como museos, iglesias, municipalidades o establecimientos escolares.
Gracias a una plataforma en línea segura, los gestores técnicos, oficinas de estudios o entidades pueden:
- consultar los datos en tiempo real,
- seguir la evolución de una fisura durante varios meses o años,
tomar decisiones informadas sin esperar una nueva campaña de medidas.
Mantenimiento preventivo: anticipar sin alterar
En un contexto de sostenibilidad aumentada, de control presupuestario y de seguridad reforzada, el mantenimiento preventivo se vuelve estratégico.
Los sensores a distancia permiten:
- anticipar las reparaciones antes de que un desorden se agrave,
- priorizar las intervenciones en función de la evolución real de las patologías,
- documentar los desórdenes para facilitar las solicitudes de financiamiento o arbitrajes técnicos.
Una tecnología pensada para el patrimonio
Diseñados para edificios sensibles, los sensores FEELBAT son:
- energéticamente autónomos,
- resistentes a la humedad y a las variaciones térmicas,
- rápidos de instalar,
- adaptados a las exigencias de los actores del patrimonio (arquitectos, directores de obra, técnicos territoriales…).
Se integran perfectamente en una estrategia de vigilancia sostenible, responsable y eficaz.
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